Estimulantes del apetito para niños
En verdad es frecuente que los niños no tengan apetito durante alguna temporada la cual puede durar semanas o incluso un par de meses, pero en todo caso cuando los niños empiezan a perder peso o simplemente no aumentan su peso y la falta de apetito perdura lo más recomendable es resolver esta situación.




Problemas por falta de apetito en los niños

El problema mayor está en que los nutrientes de los alimentos se dividen en tres grandes grupos y estos son, carbohidratos que se traduce como energía, proteínas necesarias para la creación de masa muscular y algunos otros tejidos, vitaminas y minerales necesarias para el buen funcionamiento de los órganos. Se entiende que sin estos nutrientes el cuerpo terminara enfermándose por desnutrición o déficit de algún nutriente.

Incluso si el niño obtiene por ejemplo mucha cantidad de calcio pero pocos alimentos con hierro puede crearse una enfermedad por deficiencia e hierro en este caso sería la anemia, en otras palabras no basta que el niño coma bastante, sino que la dieta tiene que ser balanceada, una dieta balanceada significa de todo un poco, carnes, frutas, vegetales, y cereales como el trigo y el maíz

Cuál es el mejor estimulante del apetito natural

Tanto la jalea real, como el jugo de limón y otros cítricos son buenos estimulantes del apetito, el jugo de limón se recomienda añadir a las ensaladas y otras comidas, la jalea real por su parte es un jarabe que se toma una o dos veces al día, en efecto la jalea real es el estimulante de apetito más común y se puede conseguir en las farmacias y algunos supermercados.

2 consejos extra

Por mientras el problema se resuelve y el apetito del niño regresa puede ser necesario que ingiera algún complemento alimenticio como el Pediasure, Ensoy entre otros, estos complementos le brindaran los nutrientes necesarios para que se mantenga con buena salud durante un tiempo, puesto que en verdad los complementos alimenticios no pueden sustituir una alimentación balanceada pero si pueden complementarla, será necesario que los padres se esfuercen por encontrar la causa.

En algunos casos extremos donde tras probar todas estas ideas el apetito del niño no aumenta se hace necesaria la visita al pediatra para que tras una evaluación se descarte alguna enfermedad que pueda estarle afectando.
Sabias que hambre y apetito son dos cosas distintas que en ocaciones suelen confundir principalmente los niños, de esta forma un niño puede estar lleno o por lo menos sin hambre pero sentir apetito es decir gusto hacia una fruta o comida especifica.


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